Áridos2019-02-12T14:00:23+02:00

Los áridos de Galicia

Los áridos son materiales granulares inertes formados por fragmentos de rocas con una distinta granulometría (tamaño). Son conocidos coloquialmente con el nombre de gravas y arenas. Los minerales que componen los áridos de Galicia pueden ser: granito, gneis, caliza, sílice, esquistos, dunita, serpentina, gabro, cuarzo y cuarcita.

Son la base, desde el inicio de los tiempos, de toda la construcción; tanto de infraestructuras (carreteras, aeropuertos, puentes, puertos, ferrocarril…), como de edificaciones (viviendas, escuelas, hospitales, depuradoras…).

Los áridos son un material insustituible, vital para el desarrollo de la economía. Hoy por hoy, es la segunda materia prima más consumida después del agua y representa más del 50% de todos los recursos minerales consumidos. En consecuencia, las canteras son un elemento esencial y estratégico para el progreso.

La extracción de áridos

Para la extracción de áridos se emplean distintos métodos de arranque de la roca según los diferentes tipos de yacimiento. Esto da lugar a dos clases de explotaciones:

  • Canteras. Son las explotaciones donde la piedra es compacta y para extraerla es necesario el uso de explosivos, mediante voladuras. Posteriormente este material es machacado y clasificado en función de las necesidades.
  • Graveras. Son las explotaciones de depósitos de sedimentos, arenas y gravas procedentes de depósitos aluviales. Como los materiales están sueltos y no son compactos, se emplean equipos de arranque mecánico que extraen la piedra directamente del yacimiento para su posterior clasificación en varios tamaños y composiciones.

Una vez clasificado, el árido es distribuido en proximidad. Se trata de productos de mucho peso y bajo valor por tonelada. Su logística se realiza por vehículos que emplean 0,56 litros de diesel por kilómetro, por lo que los costes de transporte son una parte muy importante del precio final para el comprador habitual de los áridos gallegos (grandes constructoras y obras públicas). Por ello, la red de canteras presenta una gran densidad, puesto que de los 313 concellos de Galicia, casi 90 de ellos tienen una cantera en su término municipal.

Los áridos: presentes en todas partes

Cada ser humano consume más de 30 kilos de áridos al día, es decir más de 1.000.000 de kilos a lo largo de su vida. ¿Y cómo puede ser tan alta la cifra? Porque los áridos están en todas partes: en los edificios que habitamos (cemento, hormigón, cristales…), en las carreteras y calles de nuestras ciudades (asfalto y cemento), en la base de los ferrocarriles (balasto), en las estructuras de los puertos (escollera y hormigón). Incluso el agua de la traída está purificada por los áridos. Usamos áridos como parte del papel, de los chicles, de los cosméticos y de todo tipo de pinturas.

Los áridos de Galicia, fundamentalmente se destinan a:

  • Asfalto: El 90% de la banda de rodadura de una carretera es arena y grava. Y el 100% de su base está compuesta de áridos.
  • Hormigón: El 80% del hormigón, imprescindible en cualquier edificación, es arena y grava.
  • Cristal: El 100% del cristal de las ventanas de edificaciones y vehículos es arena.
  • Industrias: Los platos, el vidrio, el cemento, el papel, los productos plásticos, las pinturas, los detergentes, los cosméticos, los paneles solares, los ordenadores… Las aplicaciones de los áridos son innumerables.

Aplicaciones medioambientales: Sistemas de filtrado de aguas, de gases, control de erosión y rehabilitación de suelos.

Los áridos de Galicia, base de la economía rural

En la Comunidad gallega operaron 72 canteras en 2017, lo que representa dos más que en 2016 e indica una tendencia creciente desde 2014, cuando había 61 explotaciones. El empleo se incrementó ligeramente, con un total de 836 puestos de trabajo directos, frente a los 800 de 2016; y 2.841 indirectos, frente a 2.800.

En cuanto a la producción, los datos reflejan la recuperación con respecto a 2016, con una subida de casi el 10%, al pasar de 7,7 millones de toneladas a 8,5. Esto significa que cada gallego consumió 3,1 toneladas de áridos en 2017, frente a las 2,8 toneladas de 2016.

El consumo per cápita se mantiene así por encima de España, con 2,2 toneladas por habitante, pero aun lejos de Europa, cuyo consumo por habitante, según datos de 2015, está en 5,1 toneladas.

Además, la facturación registró también una subida porcentual de casi el 10%, al pasar de 40,6 millones de euros a 44,6. A pesar de la subida con respecto a 2016, ni la producción ni la facturación llegan al punto de inflexión que se dio en 2015, cuando, con menos explotaciones (67) y empleo (805), se alcanzaron 9,6 millones de toneladas y 50,6 millones de euros.

Exportaciones de áridos

Galicia exporta áridos a países como Bélgica, Holanda, Alemania y Francia, donde se envían materiales para construcción, para infraestructuras portuarias y para decoración ornamental y paisajismo. También se exporta con gran regularidad a Portugal, considerándose casi un mercado local. Además algunas empresas están realizando envíos de material a puertos más alejados como Kaliningrado o Barbados.

Los áridos y el medioambiente

Hoy en día existen numerosas medidas preventivas que permiten mantener bajo control los diferentes impactos sobre el medio ambiente que tienen las canteras y graveras, tales como ruidos y vibraciones. Las explotaciones de áridos son respetuosas con el ciclo del agua y, por término general, no producen emisiones contaminantes, vertidos o residuos industriales o mineros.

Durante la fase de aprovechamiento de la cantera o gravera se realizan acciones como creación de pantallas visuales vegetales y medidas de protección de la biodiversidad.

La restauración o reacondicionamiento de los terrenos explotados es la última fase del proceso productivo. Está siempre planificada en las explotaciones de áridos desde el inicio de los trabajos y su ejecución se encuentra garantizada mediante los avales que toda empresa debe constituir ante la Administración.

Actualmente, la gran mayoría de las restauraciones que se efectúan, o que están previstas, tiene por finalidad la recuperación del paisaje y de la flora y fauna autóctonas. Un porcentaje menor prevé un uso agrícola (cereales, viticultura, frutales…). Menos del 10% de los casos contempla un uso final para ocio o deporte, pesca, senderismo, golf, áreas de escalada, etc., o bien será restituido para usos urbanos o industriales, siendo posible la combinación de diversas alternativas.

Información ofrecida por la Asociación Galega de Áridos (Arigal)

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