La minería en Galicia es mucho más que una actividad extractiva: es un pilar fundamental para la economía y el desarrollo social, especialmente en las áreas rurales. Frente al reto del despoblamiento y la necesidad de generar oportunidades de calidad fuera de los grandes núcleos urbanos, el sector minero gallego se consolida como un motor de empleo estable, cualificado e inclusivo.

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Situación actual: empleo directo, indirecto y femenino
Según datos de 2023, la minería gallega genera 4.616 empleos directos repartidos en 246 instalaciones mineras activas. Esta cifra cobra aún más valor al considerar el carácter rural y la dispersión geográfica de muchas de estas explotaciones, que operan a través de 128 empresas.
El efecto multiplicador del sector es notable: más de 10.000 empleos indirectos dependen de la minería, especialmente en servicios auxiliares, transporte, suministros, mantenimiento, hospedaje y restauración. Por cada empleo directo que se crea en una mina, nacen entre 2 y 4 puestos de trabajo adicionales en la economía local, fortaleciendo el tejido productivo y comercial de las comarcas mineras.
Cabe destacar también la creciente participación femenina: 936 mujeres trabajan ya en minería en Galicia, representando el 21,04% del total de empleos del sector; un dato que refleja la evolución hacia un sector más inclusivo y alineado con los retos de igualdad de oportunidades y diversidad.
Efecto tractor: los nuevos proyectos mineros
El potencial de la minería gallega para generar empleo de calidad se refuerza con la reactivación y puesta en marcha de nuevos proyectos estratégicos, centrados en minerales críticos para la transición energética y la independencia tecnológica europea. Aquí dos de los ejemplos más destacados:
- Mina de Doade (Ourense)
En fase de desarrollo, este proyecto generará 320 empleos entre directos e indirectos, abriendo oportunidades de negocio para empresas locales de servicios y mantenimiento, así como para la logística y la vigilancia. - Mina de Touro – O Pino (A Coruña)
Considerado proyecto estratégico por la Xunta desde junio de 2024, este yacimiento de cobre prevé la creación de 421 empleos directos y 200 empleos indirectos. Su impacto positivo se extiende a sectores primarios como la agricultura, ganadería y silvicultura, así como a la dinamización de servicios, transporte y obras públicas.
Ambos casos ilustran el efecto tractor de la minería moderna: cada nuevo proyecto activa una cadena de valor que beneficia al conjunto del territorio, desde el empleo directo y la dinamización del comercio local, hasta la llegada de nuevas infraestructuras y la consolidación de servicios públicos.
Impacto social: fijación de población y desarrollo rural
El impacto social de la minería en Galicia es especialmente visible en las zonas rurales y menos densamente pobladas. En estos territorios, los proyectos mineros actúan como motores económicos locales, fijando población, atrayendo nuevas familias y ofreciendo oportunidades laborales que, de otro modo, serían difíciles de encontrar fuera de los grandes centros urbanos.
No solo se trata de empleo directo e indirecto, sino de toda una cadena de servicios auxiliares e infraestructuras que se ven reforzadas: escuelas, centros de salud, transporte, comercio, hostelería y actividades culturales.
Por todo ello, el impacto en el mercado laboral es tangible y creciente, convirtiendo a Galicia en un referente de empleo de calidad y resiliencia territorial. La digitalización, la transición ecológica, la diversificación de perfiles y la formación técnica abren la puerta a nuevos empleos verdes y a una mayor especialización de la mano de obra local.


