La miasita, cuya fórmula química es Rh₁₇S₁₅, ha llamado la atención de la comunidad científica porque, al crecerse y estudiarse en laboratorio, muestra un comportamiento electrónico sorprendente: actúa como superconductor no convencional.

La superconductividad es un fenómeno en el que un material conduce electricidad sin resistencia eléctrica cuando se enfría por debajo de cierta temperatura, conocida como temperatura crítica (Tc).

La mayoría de superconductores conocidos siguen pautas teóricas clásicas; pero los superconductores no convencionales presentan comportamientos más complejos y ricos desde el punto de vista físico.

En el caso de la miasita, los experimentos indican que su Tc ronda los 5 K (unos −268 °C) y que la forma en que los electrones se emparejan y se mueven es distinta de la “norma”, lo que despierta curiosidad científica.

miasita

Cristal sintético de miasita. Imagen: Paul Canfield

¿Qué han observado los investigadores?

Los equipos que han estudiado Rh₁₇S₁₅ han medido propiedades como la profundidad de penetración magnética y la respuesta térmica y eléctrica a temperaturas muy bajas. Algunos de estos ensayos muestran señales compatibles con la existencia de líneas nodales en el “gap”, que es como un “manto” que protege a los pares de electrones; los nodos serían pequeñas “grietas” por donde el comportamiento cambia.

Otros estudios adicionales han aportado datos que permiten interpretaciones alternativas (por ejemplo, un gap muy anisotrópico o multigap), y esa discusión es precisamente lo que hace avanzar la ciencia. Es decir, hay resultados sólidos y, también, un debate sano que se resuelve con más experimentos y réplicas.

Situación actual de la miasita

A corto plazo no supone una solución tecnológica, especialmente porque para conseguir la temperatura crítica alrededor de 5 K es necesario usar sistemas criogénicos caros. Por tanto, la miasita no es hoy una solución para transportar electricidad en redes o para aplicaciones masivas.

Pero eso no resta interés: materiales como éste actúan como laboratorios naturales que permiten entender mecanismos que luego ayudan a diseñar compuestos sintéticos mejores y con más posibilidades tecnológicas.

Sin embargo, en el corto plazo hay una serie de aplicaciones reales que pueden llevarse a cabo gracias a este mineral:

  • Investigación y diseño de nuevos materiales. Estudiar la miasita puede revelar pistas sobre cómo conseguir superconductividad con características útiles; ese conocimiento es transferible.
  • Dispositivos de nicho en criogenia y detección. Sensores de alta precisión, detectores criogénicos y ciertos equipos científicos funcionan a temperaturas muy bajas y pueden beneficiarse de materiales con propiedades singulares.
  • Creación de análogos sintéticos. Químicos y materiales pueden intentar “inspirarse” en la estructura de la miasita para sintetizar compuestos que mejoren Tc, estabilidad o coste.

Materia prima y cadena de valor: un enfoque práctico

La miasita contiene rodio (metal del grupo de los platinoides) y por tanto no es una materia prima abundante ni barata. Por eso la vía más efectiva no es la explotación masiva del mineral, sino centrar esfuerzos en síntesis en laboratorio, reciclaje de materiales críticos, y búsqueda de sustitutos que permitan llevar la ciencia al mercado sin depender de grandes volúmenes de mineral.

En ese sentido, Galicia puede adelantarse e impulsar varias oportunidades:

  1. Refuerzo de capacidades analíticas. Equipar o coordinar laboratorios con difracción de rayos X, microscopía electrónica y criostatos para medidas a baja temperatura. Esto atrae proyectos y permite colaborar en estudios internacionales.
  2. Líneas de I+D público–privadas. Crear consorcios universidad–centro tecnológico–empresa para síntesis, caracterización y prototipado de dispositivos basados en materiales avanzados.
  3. Formación y especialización. Programas de máster y formación técnica en ciencia de materiales y física del estado sólido para formar talento local.
  4. Valorización del conocimiento. Impulsar spin-offs, patentes y servicios de medida (por ejemplo, calibración o ensayos criogénicos) que generen retornos económicos directos.
  5. Estrategia de materiales críticos inteligente. Priorizar reciclaje de platinoides, programas de trazabilidad y estudio de sustitutos para sectores estratégicos.

Estas opciones no requieren explotar grandes yacimientos: se basan en conocimiento, capacidad analítica y colaboración, elementos que sí pueden multiplicar el valor regional.

Por todo ello, la miasita representa un buen ejemplo de cómo un hallazgo en mineralogía puede encender líneas de I+D con valor tecnológico real. Tal vez no sea una solución a corto plazo para aplicaciones energéticas masivas, pero sí es una puerta abierta: estudiar materiales singulares nos ayuda a comprender fenómenos complejos, diseñar nuevos compuestos y crear nichos industriales de alto valor. Para regiones con universidades y centros tecnológicos, la oportunidad está clara: invertir en ciencia y capacidades técnicas para transformar descubrimientos en empleo cualificado y empresas innovadoras.