A Pontenova, situada en la provincia de Lugo, es uno de los mejores ejemplos de cómo el patrimonio minero puede convertirse en un motor de revitalización territorial y en un referente del geoturismo a nivel europeo. Sus minas, hornos, infraestructuras ferroviarias y entorno geológico de más de 450 millones de años ofrecen una experiencia única que fusiona historia, ciencia, aventura y sostenibilidad.

Ruta del Ferrocarril en cuadriciclo. Imagen: Turismo A Pontenova

Un enclave industrial de importancia internacional

Durante la primera mitad del siglo XX, las minas de Vilaoudriz y Boulloso transformaron la economía y el paisaje de A Pontenova, convirtiéndola en uno de los epicentros mineros más destacados de Galicia y de la Península Ibérica.

La explotación de hierro sedimentario de origen ordovícico (450 millones de años) atrajo inversión, tecnología y población, provocando la fusión de los antiguos municipios de Vilaoudriz y Vilameá y dando lugar al núcleo urbano actual, configurado en torno a la estación de tren.

El avance tecnológico de finales del siglo XIX, con el método de los hermanos Gilchrist para el procesamiento de hierro fosfórico, hizo viable la explotación de estos recursos y situó a las minas de A Pontenova en los principales catálogos geológico-mineros nacionales e internacionales.

Patrimonio geológico y arqueología industrial de primer nivel

Lo que hoy distingue a A Pontenova es la extraordinaria conservación y puesta en valor de su patrimonio minero-industrial. El conjunto de hornos de calcinación, compuesto por cinco chimeneas monumentales construidas entre 1902 y 1925; la línea ferroviaria convertida en Vía Verde cicloturista; las bocaminas; y las torretas de teleférico convertido en tirolina forman un paisaje industrial único en Galicia.

La Mina Consuelo, con más de 3.300 metros topografiados, es la segunda mayor red espeleológica de Galicia, solo superada por Rei Cintolo en Mondoñedo. Sus galerías permiten la práctica de espeleología minera y ofrecen una experiencia interpretativa de la minería subterránea de hierro.

Además, el entorno geológico, enmarcado por el Sinclinal de Vilaoudriz, permite comprender la formación de los yacimientos y la evolución del paisaje desde el Paleozoico, aportando un valor didáctico y científico de primer orden.

De la extracción al geoturismo: un modelo de reconversión sostenible

Tras el cierre de la actividad minera a mediados de los años 50 y el abandono del ferrocarril en 1969, A Pontenova apostó por una transición responsable y planificada. La recuperación de los hornos como monumento histórico-industrial (1989), la remodelación de la plaza y el área recreativa (2009), la apertura de un centro de interpretación y la rehabilitación de la vía ferroviaria como senda cicloturista han transformado el territorio en un destino de geoturismo de excelencia.

Hoy, la oferta incluye rutas mineras guiadas, visitas al patrimonio industrial, paneles interpretativos y actividades que combinan senderismo, cicloturismo, ciencia geológica, arqueología industrial y espeleología. Todo ello en un entorno natural privilegiado, perfectamente conectado y accesible, que atrae tanto a familias como a aficionados a la ciencia, la historia y el turismo activo.

Un referente europeo de turismo minero

A Pontenova se ha consolidado como un modelo de minería regenerativa y de diversificación económica post-minera. El territorio mantiene su viabilidad económica gracias al patrimonio, la educación y el turismo, evitando el abandono irreversible y convirtiendo el pasado industrial en recurso para el futuro.

El éxito de A Pontenova se basa en la integración de múltiples componentes geoturísticos: geología singular, espeleología de calidad, arqueología industrial, narrativa territorial y gestión profesional de la interpretación y la experiencia de visita. La conservación excepcional de los elementos originales permite recorrer toda la cadena de valor de la minería, desde la extracción hasta el transporte y el procesamiento, sin necesidad de reconstrucciones artificiales.

Las minas de A Pontenova demuestran así como la minería puede ser origen de riqueza, innovación y transformación territorial, y que, tras el fin de la explotación, el patrimonio minero puede convertirse en un motor de desarrollo sostenible, educación y turismo de calidad.

Por todo ello, A Pontenova es hoy un referente europeo del geoturismo minero, y un ejemplo inspirador para otros territorios que buscan combinar memoria histórica, sostenibilidad y oportunidades de futuro.