La minería ilegal crece en el mundo

2022-07-12T09:28:05+02:0012/07/2022|

Las actividades mineras pueden crear muchos puestos de trabajo que tienen el potencial de abrir posibilidades económicas, para beneficiar de manera directa e indirecta a las comunidades de todos los países. Sin embargo, estos beneficios económicos sólo se pueden aprovechar cuando el entorno social y político de las minas es el adecuado. La minería ilegal, irregular y artesanal es una fuente habitual de trabajo infantil, pobreza, contaminación y enfermedades.

Según la INTERPOL, “la minería ilegal se considera un delito y es un término colectivo que describe cualquier actividad ilegal llevada a cabo por una entidad, principalmente para generar ganancias financieras o materiales, que tiene como resultado el daño del ecosistema al perjudicar la calidad ambiental, generar pérdida de biodiversidad o sobreexplotar los recursos naturales, que puede, además incluir delincuencia organizada grave y transnacional”.

De hecho, en muchos países subdesarrollados los beneficios de la minería son evadidos de sus fronteras, dejando atrás únicamente los peores efectos de la actividad. La minería ilegal y el tráfico ilícito de metales valiosos constituyen una industria criminal internacional multimillonaria que tiene consecuencias sociales, económicas y ambientales muy perjudiciales. En efecto, en muchos países del mundo, las ganancias generadas por la minería ilícita y el tráfico ilegal de metales superan las ganancias asociadas con otros delitos, como el tráfico de drogas.

Hay muchos países que no son capaces de poner freno a la minería ilegal, bien sea por su alto grado de corrupción institucional, por no tener un control efectivo sobre amplias zonas de su territorio (selvas, desiertos, montañas…) o por no contar con mecanismos efectivos para perseguirla.

Se estima que en todo el mundo al menos 40 millones de personas, en su mayoría pobres, trabajan en la minería artesanal y a pequeña escala, denominada en inglés Artisanal and Small-scale Mining (ASM).  Se trata de una actividad de naturaleza informal (sin seguridad medioambiental, sin fiscalidad…) y sus trabajadores a menudo trabajan en condiciones difíciles (sin seguridad laboral, ni protección sindical). En muchos países en desarrollo, la minería ilegal y no regulada contribuye a los conflictos armados, financia las redes delictivas y daña el medio ambiente.

A pesar de ello, la minería ilegal representa aproximadamente el 20% de la producción mundial de oro, diamantes, estaño y tantalio, y el 80% de las piedras preciosas. Con demasiada frecuencia esta minería ilegal conduce a una espiral descendente de corrupción y conflictos violentos. Los funcionarios corruptos, los regímenes ilegítimos, las empresas sin escrúpulos o los grupos criminales a menudo obtienen el control del sector minero de los países a través de la intimidación, la violencia y la corrupción. Reciben la mayoría de los beneficios económicos, mientras que otras personas sufren sólo impactos ambientales, sociales y económicos negativos.

Contaminación de mercurio por minería ilegal

La minería ilícita tiene lugar en áreas de alta biodiversidad, como bosques tropicales protegidos, lo que puede causar daños a los ecosistemas. En Perú, la extracción de oro en arroyos y ríos ha deforestado en los últimos 20 años más de 62.500 hectáreas en la región de Madre de Dios, una zona única en el Amazonas,  al tiempo que ha contaminado las vías fluviales con mercurio.

De hecho, la ONU estima que al menos 10 millones de mineros ilegales (4,5 millones de mujeres y 600.000 niños) de más de 70 países usan mercurio, una neurotoxina muy peligrosa, para extraer pepitas muy pequeñas de oro de sedimentos aluviales o del suelo. Se trata de la mayor fuente de contaminación por mercurio en la Tierra y es una preocupación esencial para la ONU, que desde 2017 tiene en marcha el Convenio de Minamata para luchar contra los vertidos de este elemento.

La lucha mundial contra la minería ilegal

Hasta el 75% de la actividad de esta minería artesanal y a pequeña escala (ASM) tiene lugar fuera de unas estructuras legales formales. Este modo de producir y de hacer negocios de manera informal es endémica en muchos países en desarrollo e implica a todos los sectores económicos.

Fuera de las estructuras legales formales cubre una multitud de casos, desde ser una actividad tradicional social y familiar, hasta un mercado negro para evitar impuestos, pasando por la ilegalidad y, en última instancia, una criminalidad extrema. En muchos contextos, esta falta de integración con los sistemas legales puede ser muy perjudicial para los propios mineros, para el medioambiente y para la economía de sus países.

Para tratar de impedir la minería ilegal, existen numerosas iniciativas internacionales y multilaterales. La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) apoya a instituciones y organismos con el objetivo común de buscar soluciones innovadoras para prevenir y combatir el tráfico ilícito de metales preciosos, metales básicos para la tecnología y minerales industriales de alto valor.

Algunos circuitos mundiales de minerales y piedras preciosas tienen cadenas de suministro muy controladas, como el Kimberley Process Scheme para impedir el tráfico de los llamados diamantes de sangre. Además, la OCDE previene a las empresas del comercio con minerales de zonas en conflicto.

La minería ilegal bate récords

La mayoría de los países en vías de desarrollo y buena parte de los que se encuentran hundidos en conflictos armados cuentan con minería ilegal en su territorio. Amplias zonas del Amazonas, de las selvas tropicales de África y de las zonas más remotas de Asia esconden entre su inmensidad innumerables atentados a la biodiversidad y a los derechos humanos cometidos en actividades extractivas ilegales.

  • Brasil. Entre 2019 y 2020, este país exportó 174 toneladas de oro. De este total, el 38% era de origen desconocido, el 28% tenía evidencia de irregularidades y sólo el 34% era aparentemente de origen legal, según un informe de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG). El noventa por ciento de esta extracción ilegal fue realizada por garimpeiros, mineros irregulares que participan de la deforestación amazónica en los estados de Pará, Mato Grosso y Amazonas.

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  • Perú. Es uno de los principales exportadores de oro del mundo y el país con la segunda mayor extensión de selva amazónica después de Brasil. El ritmo de deforestación también ha estado aumentando en los últimos años. Regiones como las de Madre de Dios y Ucayali han sufrido los efectos de la creciente minería de oro ilegal debido al uso de equipos de extracción que acaban con los bosques y del mercurio que contamina los ríos. Adicionalmente, la minería ilegal trae consigo violaciones a los derechos humanos como la expulsión de los pueblos indígenas de su propio territorio, que amenaza su vida y legado cultural.
  • Colombia. Las profundas selvas del país caribeño albergan oro, coltán, estaño y otros metales que son extraídos de manera irregular. La mayoría de esa actividad se da en zonas protegidas como parques y reservas naturales y se asocia a otras actividades delictivas como el lavado de dinero, el tráfico de drogas y la contaminación de los ecosistemas.
  • República Democrática del Congo. Oro, diamantes, cobalto, coltán y otros minerales son abundantes en el Congo, un país que se halla sumido desde hace años en una guerra sin fin en la que han muerto más de tres millones de personas. Las distintas facciones guerrilleras se financian a menudo con dinero surgido de la minería del país, uno de los más ricos del mundo en recursos naturales. Según datos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), durante 2019 se produjeron en todo el mundo unas 140.000 toneladas de cobalto, de las cuales más del 70% proceden de la República Democrática del Congo. Ese mismo organismo estima que este país tiene el 80% de las reservas mundiales de coltán.
  • India. El 60% de la producción mundial de mica proviene de India, en particular de los estados pobres de Jharkhand y Bihar. El 75% de la mica de la India proviene de la minería ilegal con mano de obra infantil. Se estima que alrededor de 20.000 niños trabajan en las minas ilegales. Los adultos que trabajan en estas minas tampoco se encuentran en una situación idónea, ya que no cuentan con el equipo y la formación adecuada para ese tipo de trabajo.

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  • Afganistán. Además de petróleo y gas, este país cuenta con otros minerales como el cromo, cobre, oro, hierro, zinc, plomo, mármol, piedras preciosas, cobalto y litio. A pesar de que no cuentan con las infraestructuras mínimas para su explotación, los talibanes pretenden extender su hegemonía comerciando con ellos.

Aunque la minería artesanal en su conjunto es una fuente de recursos para la población, superada solo por la agricultura en muchos países en desarrollo, desafortunadamente, hay demasiados depredadores que usan los minerales extraídos fuera de la economía formal para un beneficio criminal amplio, incluido el contrabando y el lavado de dinero.

Sin embargo, la minería de Galicia, como agente económico en el exigente marco normativo de la Unión Europea, promueve el comercio justo de los minerales a nivel mundial. La trazabilidad de los productos de Galicia garantiza que los compradores no adquieren minerales de guerra, metales de zonas en conflicto, de países que violan los derechos laborales o de expolios de zonas protegidas del planeta. En Galicia se extraen mica y coltán de manera sostenible y legal; mientras que hay constancia de la presencia de oro, estaño, litio y otros metales necesarios para la transición a una economía verde.