La minería sostenible que ha transformado As Pontes

2019-12-16T18:01:13+01:0016/12/2019|

Desde su inauguración en 2012, el lago artificial de As Pontes (A Coruña) sigue siendo un importante ejemplo de restauración medioambiental. La que en su día fuera la mayor explotación minera a cielo abierto de España, es hoy el lago artificial más grande de Europa. En total, fue rehabilitada una superficie de 2.400 hectáreas, casi tan grande como toda la ciudad de A Coruña. El nuevo lago, que hasta 2008 era una mina de carbón, ha dejado tras de sí un enclave en el que predomina el azul del agua y el verde de la vasta vegetación que lo rodea.

Lo cierto es que la rehabilitación del lago de As Pontes es un ejemplo de lo que la restauración ambiental puede hacer en un área de explotación minera a cielo abierto. Después del cierre de la mina en 2008, sólo queda un gigantesco lago de 8,7 kilómetros de longitud y una playa de arena de cantera lavada de 400 metros en el extremo más próximo a la localidad de As Pontes.

La explotación minera fue, durante mucho tiempo, una actividad que contribuyó directamente a la riqueza de Cerceda, de sus habitantes y de las localidades limítrofes. Pero cuando el lignito se terminó y se comenzó a importar carbón para el funcionamiento de la central térmica, la pregunta que muchas personas se hacían era: ¿y ahora qué? Y es que la antigua mina había dejado un hueco de 300 metros de profundidad y de más de dos kilómetros de longitud y uno de anchura que podría parecer inutilizable para muchos. Pero no fue así, y en el año 2008 se procedió a su transformación.

La mina antes de convertise en lago

El inicio de la explotación del yacimiento de lignito en As Pontes se remonta a la década de los cuarenta por parte de la Empresa Nacional Calvo Sotelo (Encaso). Ya en 1972, los activos mineros y eléctricos de Encaso pasaron a formar parte de Endesa, que construyó una mejorada central térmica y dotó a la mina del equipamiento necesario para la extracción a cielo abierto de doce millones de toneladas de lignito anuales. Durante la década de los noventa la central sufrió su segunda transformación para adaptarse al consumo de lignito local y carbón de importación. A partir de 2008, tras el cierre de la mina, se preparó a la central para abastecerse de hulla y gas natural, alargando su vida otros 25 años.

Entre 1976 y 2007 se extrajeron de la mina de As Pontes unos 260 millones de toneladas de lignito que dejaron un hueco de más de 2.000 hectáreas, ahora rellenas de agua. Además, en los picos de trabajo llegaron a trabajar en la central térmica y en la mina de As Pontes hasta 3.000 personas, cuando en el pueblo vivían sólo 5.000. Esta central térmica, que sigue siendo un icono de lo que fue y de lo que es la minería en nuestro país y alcanzó el récord de producción de electricidad de España en el 2016.

Rehabilitación medioambiental y social

El objetivo de la restauración de la mina de As Pontes era otorgar al espacio de una solución económica, social y medioambiental al cerrar la mina y crear, de este modo, un ecosistema coronado por un gran lago que llena un hueco de más de 200 metros de profundidad. Lo que pretendía Endesa, empresa explotadora de la mina y de la central térmica a la que abastecía, era adelantarse a lo que acabaría por producirse de forma natural. Por ello, se procedió a su llenado controlado, iniciado en enero de 2008, y, de este modo, la mina se fue incorporando de manera orgánica al entorno.

En abril de 2012 el lago había acumulado ya 547 metros cúbicos de agua dulce, con aportaciones del río Eume, de media docena de arroyos y de la propia lluvia. De esta forma, el lago de As Pontes se convirtió en una de las reservas de agua potable más importantes de España. Incluso la calidad de sus aguas es mucho mejor de lo esperado. Estudios realizados a diario revelan una calificación óptima del agua del lago para el baño, lo que ayudó en su día a despejar dudas sobre el proyecto y a potenciar las visitas a la playa artificial que se creó. Que la temperatura del agua se mantenga todo el año en torno a los 19 grados, beneficia también la afluencia de personas a la playa artificial, ya sean bañistas o interesados en los múltiples deportes náuticos que se pueden practicar en el lago.

Además del hueco minero, otro aspecto de la restauración de la mina de As Pontes es la creación de un ecosistema que, aún hoy en día, se encuentra en permanente transformación. La escombrera está ya integrada en el paisaje natural de As Pontes por medio de una vasta superficie completamente verde. En esta zona habitan más de 200 especies distintas de animales fruto de una colonización espontánea y hay plantados más de 600.000 árboles. Lo que no hace mucho tiempo era una superficie inerte, es hoy un paraje natural de gran riqueza biológica.

Reclamo turístico y deportivo

Y es que, al amparo de este idílico paisaje natural, el empleo en la zona se ha visto beneficiado por el movimiento que generan las actividades náuticas en el lago. El mismo paisaje en el que hasta 2008 se extrajo lignito, es ahora una zona de ocio que acoge numerosos eventos deportivos, como regatas o campeonatos a nivel nacional. Además, la curiosidad por ver como es el lago artificial más grande de Europa causa gran atracción entre los turistas, y cada vez son más los extranjeros que se acercan al punto de atención turística en busca de información sobre cómo un proyecto de minería sostenible ha sido capaz de adaptarse al paisaje de forma que parece que ha estado ahí siempre.

Lo cierto es que el lago artificial de As Pontes se ha convertido en el gran reclamo turístico de la zona. Una localidad de poco más de diez mil habitantes se ha visto beneficiado por un sector como es el turístico favorecido, a su vez, por la oferta de ocio que ofrece el lago. De esta manera, el turismo ha pasado de ser una actividad residual a ser una de las principales actividades económicas de la zona. La idea es que los ciudadanos utilicen el lago de As Pontes como una vía de crecimiento gracias a la creación de nuevas oportunidades de desarrollo social y económico.

El lago artificial de As Pontes ya aparece en guías e itinerarios turísticos de la zona. Incluso hay turistas que se desvían de su ruta para poder contemplar el paisaje de lo que una vez fue la mina a cielo abierto más grande del territorio español. Después de la creación de este maravilloso entorno natural y la recuperación ambiental de los terrenos utilizados, el ciclo minero de As Pontes se dio por concluido en 2016.

Pese a la breve historia del lago artificial de As Pontes, éste se ha convertido, junto con el lago artificial de Meirama, en un referente europeo en cuanto a recuperación paisajística de espacios anteriormente destinados a la industria de la minería. Además, es un claro ejemplo de cómo la rehabilitación de un espacio reservado a una actividad concreta, en este caso la minería, se puede diversificar al rehabilitar el espacio, convirtiéndolo en un entorno de minería sostenible centrado, además, en el ocio y el turismo.

Para más información sobre el proyecto de restauración de la mina de As Pontes, visita la página corporativa de Endesa.