Parga Pondal, científico, empresario y minero

2019-05-04T15:12:19+02:0004/05/2019|

Galicia podría haber aprovechado mejor sus recursos minerales si a Isidro Parga Pondal se le hubiera permitido el trabajo en la universidad. Era hombre de ciencia, pero tenía una visión prágmática, que lo llevó a tratar de aprovechar las oportunidades que se le presentaron para explotar la riqueza geológico-minera gallega algo que, desgraciadamente, solo consiguió en parte.

Parga Pondal fue un ejemplo más de lo que se puede considerar como la generación perdida de la universidad española, una institución capaz, aun hoy en día, de formar científicos potencialmente excepcionales que luego deja morir de inanición cuando no los condena a un exilio itinerante por todas las universidades, centros de investigación o empresas del mundo. El caso concreto de Isidro Parga Pondal nace coincidiendo con la llegada del siglo XX y termina con la efímera II República. Aquella generación se vio desaprovechada por su pecado de intentar conseguir la modernización de una institución universitaria en la que trataba de integrarse.

Hombre de ciencia, minero y empresario

De la trayectoria científica y empresarial de Isidro Parga Pondal se pueden destacar muchos aspectos tanto en el ámbito académico, muy breve, como en el científico, pero sobre todo, en el empresarial. Todas sus iniciativas tienen como objetivo aunar ciencia e industria, fomentando, de este modo, la explotación minera de Galicia por los gallegos.

En 1938, dos años después de su expulsión de la universidad, es apoyado en el comienzo su andadura en el mundo empresarial gallego por la familia Fernández de Lugo que lo designa como director-gerente de Kaolines Lage, S.L. Más tarde se incorpora, con los mismos mentores, a Zeltia, donde empieza a vincularse a otras explotaciones de minería, especialmente calizas para la elaboración de aditivos agrícolas e insecticidas.

Sin embargo su mayor aportación al mundo de la industria minera fue su asesoramiento en la explotación de la cantera de caliza del Val do Mao, en O Incio (Lugo), descubierta por Ramón Pedreño, y que más tarde se convirtió en Cementos Noroeste, S.L., empresa de la que era accionista Parga Pondal. Fue la primera cementera gallega que, tras varios cambios de propietarios, se ha convertido en la actual Cementos Cosmos, manteniendo su fábrica de Oural, en Sarria (Lugo). Ese activo industrial pertenece a la cementera Votorantim.

Otra de las iniciativas de Parga Pondal fue la explotación de los yacimientos de la playa de Balarés (Corme) donde se extrajeron ilmenita y rutilo, con diversas aplicaciones. Una de ellas, el óxido de titanio para la fabricación de pinturas blancas, para lo que se impulsó la empresa Titania, S.A., creada en 1940.

En treinta años de labor empresarial continuada desarrolló diferentes cometidos en otras empresas del sector minero como Alumbres Químicos, S.A., donde se elaboraba sulfato de alúmina, o Sial, S.A., creada en la década de 1940 para explotar yacimientos mineros de pegmatitas, cuarzos y rocas alcalinas. En todas estas empresas, Parga Pondal, además de ser accionista, asumió en mayor o menor medida labores de dirección de las tareas técnicas y de supervisión del análisis químico de minerales.

El principio de una carrera docente y científica

Su carrera académica, cuyos conocimientos acabará aplicando a sus iniciativas empresariales vinculadas con la minería, comienza cuando se gradúa en Química en Madrid en 1922. Ese mismo año, Parga Pondal vuelve a Santiago de Compostela con el objetivo de aplicar todos los avances en cuestiones formativas e investigadoras que había adquirido. En 1923, Parga Pondal es designado para impartir docencia como docente auxiliar, no numerario, en Química Inorgánica y Analítica en la nueva Facultad de Química de la Universidad de Santiago (USC).

Hacia 1924 Parga Pondal estudió en profundidad la obra La Géochimie, de Vladimir Vernadsky, de la Universidad de la Sorbona (Francia). Tras el análisis de esta obra, reorienta su actividad investigadora hacia la geoquímica de los minerales y las rocas. El propio Parga Pondal reconocía su deseo por realizar un estudio de este campo junto con el de la mineralogía y la geología gallegas, materias a las que acabó dedicando parte de su vida.

En 1926, Parga Pondal presenta el documento científicoDatos para la geoquímica de Galicia. El contenido en yodo de las principales algas marinas de Galicia’, una de las primeras iniciativas de I+D+i de las que se tiene constancia surgidas dentro de una universidad gallega. En este trabajo, Parga estudió el contenido en yodo de las algas de cinco localidades costeras gallegas y la posibilidad de su extracción para realizar una explotación industrial que podría resultar muy rentable. Gracias a este estudio se va a crear en 1929 la Sociedad Española del Yodo, la primera empresa en Galicia dedicada a la extracción de yodo de las algas marinas.

Consciente de su falta de base en el conocimiento de geoquímica, decidió ampliar sus estudios sobre estos aspectos de las Ciencias Geológicas. Por ello, en 1930 decidió viajar a Zúrich con una beca de la Junta para la Ampliación de Estudios y Reformas (entidad precursora del actual Consejo Superior de Investigaciones Científicas), para realizar los cursos de doctorado. Posteriormente, en 1932 se traslada a Alemania becado por la Agrupación de Fabricantes de Cemento de España con el fin de estudiar la química de los cementos silicatados. Su intención evidente era sentar las bases para crear, con ayuda de inversores gallegos (la familia de Fernández de Lugo), una fábrica de cementos en Galicia. En 1933 vuelve a la USC, año en que se crea el Laboratorio de Geoquímica, el primero de estas características en España.

Es en 1934 cuando se doctora en Madrid con su tesis ‘Quimismo de las manifestaciones magmático-cenozoicas de la Península Ibérica’. Al año siguiente, llega a la cumbre de su carrera académica cuando la Fundación Nacional de Investigaciones, Ensayos y Reformas de Madrid decide apoyar económicamente a Parga Pondal para crear el laboratorio de Geoquímica de la USC. Iba a ser el primero de los creados en España.

Este organismo, con competencias en transferencia de conocimiento de la ciencia a la industria, aportó una importante financiación, la más cuantiosa hasta el momento para un laboratorio de nueva creación. Fue este hecho lo que provoca las envidias de algunos de sus compañeros académicos y lo que desencadena su expulsión de la USC el 3 de junio de 1937.

Durante su etapa de docencia universitaria, Parga Pondal va a publicar más de dos docenas de artículos científicos. Los más relevantes sobre mineralogía, en colaboración con alguno de sus profesores de Zurich (Niggli, Burri y Jakov). Su intención era unir el estudio científico con una planificación ordenada para que, después de ver su viabilidad, iniciar la explotación industrial de minerales, en rocas o en arenas en Galicia.

Su automarginación del ámbito académico gallego, motivado por la irracional expulsión de la USC sufrida al final de la Guerra Civil, lo llevó a la creación de una entidad, el Laboratorio Xeolóxico de Laxe tan famosa como voluntarista y testimonial.

Se constituyó como el punto de partida para el estudio moderno de la geología de Galicia y del noroeste peninsular. Al menos, en parte, sus objetivos pudieron ser conseguidos gracias a la iniciativa de Isidro Parga Pondal que consiguió convertir en centro de encuentros para geólogos europeos a un pequeño pueblo de la Costa da Morte, que quedó así transformado en un referente científico a escala internacional para el conocimiento geológico de Galicia.

De estas reuniones científicas, a las que asistían los mejores científicos europeos, se deriva que Galicia sea una zonas geológicas más profundamente investigadas de Europa.

Ante la imposibilidad de realizar un trabajo como geoquímico con laboratorio propio, Parga Pondal ejerció como guía o consultor para otros geólogos de las universidades Lisboa, Leiden, Montpellier o Munster, que desarrollaron sus investigaciones en Galicia, con importantes resultados. En la actualidad el Laboratorio Xeolóxico de Laxe forma parte del Instituto de Geología, adscrito a la Universidade da Coruña (UDC).

El nacimiento de un científico

Para entender el interés científico y empresarial de Isidro Parga Pondal, hay que conocer sus orígenes. Nació en el seno de una familia de la burguesía gallega muy vinculada al ámbito universitario. Desde muy pequeño acompañaba a su padre al archivo universitario. Además, entre los miembros de su familia había un catedrático de Derecho Mercantil, su abuelo paterno Salvador Parga, y era sobrino-nieto del poeta Eduardo Pondal. Pero, seguramente, la persona que más influyó en su temprana vocación científica fue su abuelo materno, Isidro Pondal Abente, director del balneario de Mondariz, que se hizo cargo de su educación tras la muerte de su padre.

Después de una vida dedicada a la ciencia y a la industria minera, Parga Pondal se retiró del trabajo científico en 1969. Catorce años más tarde, en 1983, fue rehabilitado simbólicamente por la USC cuando fue nombrado Doctor Honoris Causa. Esta distinción se sumó a otras recibidas anteriormente, como el premio Alonso Barba, concedido en 1930 por la Sociedad Española de Física y Química; el Pedrón de Ouro, en 1965; o el Premio Castelao de Investigación, otorgado por la Universidad de Santiago en 1982.

En 1978 murieron primero su mujer y luego uno de sus hijos, el también geólogo José Ramón Parga Peinador, lo que constituyó un gran golpe para él. En 1979, por indicación de Carlos Rodriguez-Baltar, un genial diseñador de métodos de separación mineral en las minas metálicas, se pone en contacto con Isaac Díaz Pardo, el fundador de Cerámicas Sargadelos,  quien le ofrece los locales de O Castro, en Sada (A Coruña), para trasladar allí sus fondos documentales, litoteca y el archivo histórico geológico minero de Galicia. En esa localidad permanecen hasta que Isidro Parga Pondal fallece en A Coruña en 1986.

El legado de Parga Pondal en Galicia

Parga Pondal no dejó escuela de investigadores, pues su temprana expulsión de la universidad no lo permitió. Cuando se produce su jubilación en 1965 el Laboratorio Xeolóxico de Laxe, languidece hasta que en 1979 vuelve a reactivarse al ser integrado en la Universidade da Coruña como un instituto de investigación, en donde permanece su legado investigador y docente.

De la figura de Isidro Parga Pondal puede destacarse su vocación como científico reflejo de su actividad como empresario con conciencia social y con un profundo compromiso con Galicia. Fue pionero en la transferencia de conocimiento de la universidad a la sociedad por medio de una spin-off universitaria. Revolucionó el panorama geológico de Galicia con investigaciones de campo y mapas aún vigentes. Dos institutos de Secundaria llevan su nombre (en Carballo y Oleiros) y parte de sus colecciones de piedras y rocas de Galicia, incautados a consecuencia de su expulsión de la Universidad de Santiago, aun forman parte de los fondos del Museo de Historia Natural de la USC.

Parga fue un digno representante de una generación de científicos que, con los pies en la tierra en la que nacieran, soñaron con un futuro para ella basado en la modernidad y el progreso. Las excepcionales aportaciones de este científico, lo han convertido en una de las grandes figuras de la historia científica de Galicia.

Autor: Juan Ramón Vidal Romaní, Profesor emérito de la Universidade da Coruña, Académico de la Real Academia Galega de Ciencias